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Florencia



Florencia y tu recuerdo
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Lo he escrito en el mural
del agua, en la corteza del otoño,
en la oración de las colinas que perfila
el paisaje, en los puentes del Arno,
tantas veces, y aún sigo escribiendo,
en Florencia, tu recuerdo.

Si te dijera que en el fondo de mí
no deseo hacerlo,
si te dijera que cuando miro el cielo
y descubro tus ojos,
cierro los míos para no seguir viéndote,
si lo dijera, acaso tú,
sí, acaso me hablarías de olvido, del tiempo,
me hablarías con la misma tristeza de una noche
que besé tu mejilla para aprender tu nombre;
me hablarías sin saber que cuando estoy a oscuras,
te me vienes adentro e iluminas
el alma de las cosas que protejo del viento;
sin saber que cuando vanamente
intento separarme, quedar aislado,
es tan sólo, tan sólo para amarte de nuevo,
para empezar a amarte bajo el sol de Florencia.

Porque ahora, amor mío,
quiero decir el resto del recuerdo, quiero
decirte siempre, he de vivir el ocio
virginal del silencio. Si antes lo sabía?

No. No tenía respuesta;
pero han sido estas calles, estas piedras,
este cielo; ha sido lo que ahora está al alcance
de mis manos, que me volvió a la dicha de sentirme
en la vida, que me volvió a la entraña de
esta revelación
que contemplo y recojo de los árboles, del misterio
de una mujer que llora, del afán de un hombre que se va
hacia su trabajo, de la circulación de las estatuas,
del niño que cruza con su carrera alegre;
humanidad que tomo porque sé que tú y yo
estamos gozosa y tristemente en ellos,
que lo estuvimos siempre.
Y me quedo, amor, callado, pensando
en el océano que nos une;
pensando en el color que a esta hora
tendrá el verano en Lima;
pensando que tal vez he tenido este mundo
sin haberlo admirado.

Comprendes por qué no he de escribir tu recuerdo,
por qué cierro los ojos;
y es que estás a mi lado, junto a mí
aun cuando ignores que en mi corazón
tu recuerdo y Florencia tienen un solo nombre,
e ignores que en la noche, al sorprender tu imagen
digo: amor mío, estoy contigo.
Y callo herido de alegría.
@Alberto Escobar


En Florencia puedes pasarse semanas entera disfrutando de su arte y su misterio. Como habrás sentido en este poema que os pongo de prólogo, Alberto Escobar reparte su amor entre su enamorada y este rincón de Italia. No es para menos. El Renacimiento quedó grabado en su esencia y su esencia desparrama el arte por sus cuatro costados. Auxi y yo estuvimos en esta ciudad, de paso para Venecia, desde Roma y nos quedamos una semana. Ese viaje no estaba organizado y teníamos todo el tiempo para nosotros. Llegamos en tren y desde la estación en el mismo corazón de Florencia encontramos un antiguo palacio como hotel de residencia muy centrico y tan misterioso como el resto de la ciudad. Este si que es un rincón que nadie se debería perder.... Es impresionantemente bella. Planificar la visita y animaros.... Para aperitivo venir a dar una vuelta con nosotros por este reportaje, que os dejará en la renita su impronta y en el corazón ganas de volver. Pasa.
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Florencia, cuna de la Lengua Italiana Clásica (ante, Petrarca y Boccaccio) y del Renacimiento, está situada en el corazón de la Toscana.

Esta bella ciudad posee un tesoro innumerable de monumentos y obras de arte.

Florencia está a 267 kilómetros de Roma y a 255 de Milán.


En realidad en toda la región de la Toscana tuvo lugar, entre los siglos XIV y XVI, la época grandiosa del Humanismo y del Renacimiento, movimientos que cambiaron completamente la cultura y el arte de la época, dejando una huella profunda en la civilización europea.
En la Toscana hay grandes obras de arquitectura civil y religiosa, esculturas y obras pictóricas de valor artístico extraordinario, pruebas del trabajo creativo de grandes genios como Leonardo da Vinci y Miguel Ángel. Siena, con su plaza del Campo, Pisa, con su Torre inclinada, Carrara con su catedral, Luca, Pistoya, Arezzo, Grosseto, Livorno, Prato, son otras ciudades magníficas con bonitos paisajes y obras artísticas impresionantes.

La Florencia renacentista suele compararse con la Atenas del esplendor griego.

Sus palacios, iglesias, fortalezas, mansiones renacentistas y como no, las obras de arte, son impresionantes.



Florencia además es una ciudad muy animosa. Por sus calles, las del centro muy estrechas y con empedrado, están llenas de gente.

Además desde 1988, debido al impacto ambiental, está prohibida la circulación de vehículos en el casco céntrico, así podemos disfrutar mejor del ambiente que nos rodea,.

Por el centro de la ciudad pasa el río Arno, verde y fangoso, bordeado de los amplios muelles, que se construyeron en el siglo XIX para evitar inundaciones.

Sobre el río Arno está el Ponte Vecchio, hermoso lugar conocido en todo el mundo desde su construcción en el siglo XVI por sus tiendas de joyas.


No obstante la tradición artesanal de Florencia es sello de la cultura y el amor al arte de la ciudad. Artesanos de todo oficio se pueden encontrar hoy en día: cordeleros, encuadernadores, bordadores, herreros nos enseñarán gustosos sus trabajos.

Sin duda cualquier reliquia puede ser un buen recuerdo. Como en el Mercado Central, rodeado de centenares de puestos callejeros a los que los acudiremos para regatear el precio de los artículos de cuero, seda y lana que en ellos se exhiben.


En los alrededores hay varias cafeterías y trattorias, ideales para descansar.En Florencia hay lugares que debemos visitar.
Uno es la Piazza del Duomo. Está en medio de la ciudad. En esta plaza se encuentra el conjunto más emblemático de Florencia: la catedral, el baptisterio y el campanile.
Al lado de ellos está también la loggia del Bigallo, del siglo XVI, con un pequeño museo.
Otro atractivo de la plaza es el museo de la obra del Duomo, con valiosos materiales del baptisterio, catedral y campanile.

La catedral de Florencia es una de las mayores del mundo, junto con las de San Pedro de Roma, la de San Pablo en Londres y la catedral de Sevilla.
Tiene 155 metros de longitud máxima y 107 de altura en la zona de la cúpula.
Su origen es una antigua catedral románica (se pueden ver restos del viejo edificio en una cripta cerca de la entrada).
Sin embargo se convirtió siglos más tarde en la admiración de la Florencia renacentista.
Fue restaurado en el gótico e incluso en el siglo XIX (su fachada).Para llegar a la cúpula, visita recomendada, subimos 436 escalones.
La vista es magnífica puedes nos permite ver desde arriba el interior del edificio, con los frescos y las vidrieras; y más arriba, desde la orilla de la Linterna tenemos una excelente panorámica de Florencia.El baptisterio de San Juan es un edificio magnífico.

La decoración es sencilla, basada en la policromía del mármol. Pero lo más valioso son las puertas. La puerta sur es la más antigua.
Se debe a Andrea Pisano, obra del 1330, gótica, integrada por paneles en los que aparecen sencillas escenas y virtudes enmarcadas por lóbulos. La puerta norte es de Ghiberti. Se le encargó cuando tenía 25 años e hizo un trabajo excelente.
Para no desentonar con la puerta de Pisano repitió la estructura de lóbulos, aunque entre una y otra se admira la evolución del arte gótico en un siglo.
La de Pisano, excelente, aún tiene cierta rigidez, la de Ghiberti es sobria y dinámica. La puerta este, frente a la catedral es también llamada puerta del paraíso, porque Miguel Angel dijo que era digna de ser llamada así. Ghiberti trabajó 25 años en hacer esta joya del renacimiento.



Florencia cuenta con la biblioteca nacional más grande de Italia. Una visita a la misma también es recomendable. Podemos visitar la iglesia de San Lorenzo, la iglesia predilecta de los Médicis. En ella se encuentran agrupadas sus tumbas en un conjunto arquitectónico de figuras funerarias, realizadas por Miguel Ángel.
Otra visita interesante es a la catedral de San Romolo, construida a partir de 1029.El Palacio degli Uffizi es el lugar ideal para contemplar las obras maestras de la pintura gótica, renacentista, manierista y barroca.
Es uno de los lugares más visitados de Italia y merece la pena.Si queremos degustar comida típica florentina debemos probar el mondongo a la florentina y la bisteca a la florentina en carnes y los gnocchi verdi a la gorgonzola en la pasta.


Aunque Florencia fue fundada en la antigüedad, no destacó hasta el siglo XI, con el surgimiento de numerosos conventos y monasterios en distintos puntos de la ciudad.
En 1115 recibió la autonomía municipal, y pasó a ser gobernada por un consejo nobiliario que se decantó a favor del Papado en su enfrentamiento contra los emperadores germanos


En el siglo XII, los florentinos ocuparon la vecina ciudad de Fiesole e intentaron conquistar toda la extensa y fértil llanura que recorre el Arno.
Florencia se hallaba internamente dividida por las luchas por el poder entre las familias más poderosas; en 1300 estalló una guerra civil en la ciudad entre dos facciones de los güelfos, los neri (negros) y los bianchi (blancos).
El escritor Dante Alighiari, uno de los bianchi derrotados, debió exiliarse de la ciudad en 1302. A pesar de las disputas internas, la ciudad continuó prosperando.
La industria, especialmente la confección de prendas de lana, y la banca, gracias a la cual muchos florentinos acumularon impresionantes fortunas, se añadieron al comercio que se encontraba en continua expansión. Además, la organización de los mercaderes y artesanos en poderosos gremios dieron a la ciudad una inesperada estabilidad.
El gremio de la lana, el más rico de todos, empleaba a más de 300.000 trabajadores y poseía más de 200 tiendas a comienzos del siglo XIV.
Los mercaderes y los banqueros se hicieron de este modo con el poder en lo referente a los asuntos civiles y comenzaron a embellecer la ciudad.
Florencia tuvo continuos enfrentamientos con Milán en los siglos XIV y XV, y, en 1406, logró finalmente conquistar Pisa, aguas abajo del Arno, logrando la codiciada salida al mar.
Al mismo tiempo, en el interior de la ciudad tenían lugar importantes enfrentamientos entre grupos populares, que se sentían explotados, y las clases más poderosas.
El conflicto llegó a su apogeo en 1433, cuando el partido aristocrático exiló a Cosme de Medici, un rico comerciante y banquero que encabezaba el partido popular.
Cosme regresó en 1434, expulsó a los que se oponían a él y, aliándose con las clases menos favorecidas, se convirtió de hecho en el gobernador de la ciudad, aunque nominalmente seguía siendo sólo un ciudadano más.
Los Medici dominaron la ciudad, excepto durante breves periodos en los que hubieron de exiliarse ante la victoria de sus opositores, a lo largo de los tres siglos siguientes.
A Cosme le sucedieron su hijo Pedro y su nieto Lorenzo de Medici, llamado Lorenzo el Magnífico, un gran mecenas del saber y de las artes.
Lorenzo redujo a nada el sistema comunal y por medio de una ambiciosa política exterior consiguió, por un tiempo, convertir a Florencia en una ciudad-estado importante dentro del complejo equilibrio de fuerzas de los estados italianos.
El comercio florentino se extendió por todo el mundo conocido y la moneda de oro florentina, el florín, se convirtió en la moneda de referencia del comercio europeo.


El hijo y sucesor de Lorenzo, Pedro, realizó humillantes concesiones a Carlos VIII de Francia, que invadió Italia en 1494; ese mismo año, el pueblo, ofendido, expulsó a Pedro y a su familia de la ciudad. Girolamo Savonarola, prior del monasterio dominico de San Marco, dirigió protestas populares contra Pedro, accedió al poder y proclamó la república.
Sin embargo, Savonarola, que había arremetido en diversas ocasiones contra la lujuria de la corte de Lorenzo, entró en conflicto con el papa español Alejandro VI y fue perdiendo poco a poco el apoyo popular. En 1498 fue apresado por la muchedumbre, juzgado y ejecutado.
Los Medici volvieron al poder con la ayuda del Ejército español en 1512, se exiliaron de nuevo en 1527 y volvieron a recuperar el gobierno de la ciudad de forma permanente en 1531. En 1569 el papa Pío V concedió el título de gran duque de Toscana a Cosme I de Medici.
Los Medici gobernaron Toscana hasta que finalizó su línea directa de descendencia en 1737. Les sucedieron miembros de la casa imperial austriaca de los Habsburgo–Lorena.
El gran duque Fernando III fue destronado por los franceses en 1799, recuperando su puesto en 1814. Su sucesor, Leopoldo II, expulsado en 1849, regresó con el apoyo de las tropas austriacas, pero fue depuesto finalmente en 1859 durante el proceso de unificación de Italia.
Florencia se convirtió en la capital de Italia, desde 1865 hasta 1871, bajo el reinado de Víctor Manuel II, en ese último año en que Roma le sucedió como capital.
Durante la II Guerra Mundial, los monumentos de la ciudad apenas sufrieron daños, aunque en 1944 todos sus puentes (a excepción del ponte Vecchio) fueron destruidos.
En 1966, una terrible inundación causó daños a numerosos tesoros artísticos de Florencia, pero la mayoría fueron restaurados en los siguientes años.
El centro histórico de la ciudad fue declarado Patrimonio cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1982.

1 comentario:

p3ruco dijo...

me gusta tu blog...tambien estube por florencia pero entonces no habia camaras digitales..asi que a ver si escaneo las fotos. Tambien me encanta viajar aunque no tengo mucha disponibilidad...De los viajes que he hecho Irlanda (si quieres pasarte por mi blog) y Cuba (aunque tampoco le he dedicado un post)
Un saludo, conzdegato.wordpress.com

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